Pescadores de Punta Allen escuchan al mero del Caribe
En Sian Ka’an, hidrófonos del CECIMS ubican el desove del mero del Caribe. San Juan reunió más de 100 ejemplares; Niche Habin llega a miles en temporada.

Qué hacen en Punta Allen
En Punta Allen, Quintana Roo, el Centro Comunitario de Investigación y Monitoreo Submarino (CECIMS) —de la cooperativa Vigía Chico, con apoyo de Comunidad y Biodiversidad (COBI)— escucha al mero del Caribe con hidrófonos. Mongabay Latam documentó el 22 de septiembre de 2026 cómo esa bioacústica guía buceos y refugios pesqueros.
Un algoritmo de la Florida Atlantic University, con el investigador Laurent M. Cherubin, separa el rugido del mero del resto del arrecife. Entre 2017 y 2025 la comunidad acumuló más de 8 000 minutos de grabaciones submarinas; así identifican fechas y horas de desove sin repetir inmersiones a 30 metros.
Refugios que sí repueblan
Desde 2016 operan dos Zonas de Refugio Pesquero —Niche Habin y San Juan—, de unos 15 a 17 km² cada una. San Juan estaba casi perdido tras pesca furtiva histórica; este año volvieron a registrarse más de 100 meros. En Niche Habin, el sitio de mayor abundancia, se han congregado hasta cerca de 3 000 individuos en temporada pico; reportes de buceo hablan de hasta 100 por inmersión y más de 1 800 en el sitio de mayor presencia, según la pieza de Mongabay.
Clima, norma y amenazas
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica al mero del Caribe en Peligro Crítico. Sensores del CECIMS midieron al menos +1 °C en una década en los sitios de agregación, con picos de 31.5 °C a 30 m durante el blanqueamiento de 2023-2024. La norma federal se diseñó en torno al mero rojo (Epinephelus morio): talla mínima y veda del Caribe (1 feb–31 mar) no necesariamente calzan con la madurez ni con desoves que se desplazan.
Comunidad y Biodiversidad (COBI), la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA) y el Fondo para el Sistema Arrecifal Mesoamericano (MAR Fund) proponen ajustar talla, separar vedas Golfo/Caribe y alargar la del Caribe. En paralelo, la comunidad señala riesgos de desarrollo (proyecto Puerta al Mar) y pesca furtiva desde Tulum, sin que eso anule el resultado: ciencia comunitaria y refugios están revitalizando agregaciones que parecían extintas.
Por qué importa
Escuchar al mero convierte intuición pesquera en evidencia renovable cada cinco años ante el Diario Oficial. El dato a seguir no es solo el conteo puntual, sino si la veda federal se alinea al calendario acústico y si los refugios se renuevan con vigilancia comunitaria.
Fuentes
Mongabay Latam, “El rugido del mar: bioacústica comunitaria… pez mero del Caribe en México”, Patricio Medina Herrero, 22 sep 2026. es.mongabay.com




